Monday, 28 February 2022

De Agente Provocateur: El delirio ultra: neonazis negros, falangistas «morenos» por Doctor Peligro




En la Guinea española La Falange publicó el periódico Ébano, creó grupos de «flechas morenos» y compuso el himno del «falangista moreno». Décadas más tarde, los neonazis españoles llegaron a contar con una sección guineana


El 16 de junio de 1994 fue un día nefasto para Ignacio Alonso García, militante de Bases Autónomas y conocido neonazi madrileño. Fue detenido acusado de golpear con una barra de hierro a varios estudiantes de izquierdas de la asociación ADN Recalcitrante, muy activa en la universidad. No lo hizo solo. Le acompañaban varios ultraderechistas más. La universidad se convertía en foco de agitación. La «rata negra», símbolo fascista europeo con varias décadas de tradición, podía verse en pegatinas y carteles. La organización neonazi, Bases Autónomas, fundada en el otoño de 1983, se distribuía en un sinfín de grupúsculos y asociaciones como Disenso, Teoría y Praxis o Bernal Díaz del Castillo, entre otras, todas ellas propagadoras de la ideología «anarcofascista», como se decía comúnmente para referirse a los basistas y que ellos mismos se encargaban de proclamar.




MANIFESTACIÓN DE BASES AUTÓNOMAS EL 20 DE NOVIEMBRE DE 1988 EN LA PLAZA DE CHAMBERÍ DE MADRID


Según la policía, Alonso no era un recién llegado. Cinco años antes había sido detenido por participar en incidentes durante un acto electoral de CDS. Entonces, lo que hizo parece más ingenuo: lanzó huevos contra quienes intervenían, entre ellos el antiguo presidente Adolfo Suárez. Aquel nazismo disfrazado de social y revolucionario, relacionado con numerosos ataques y agresiones contra activistas, gays e inmigrantes era todavía más sorprendente: Alonso había nacido en Guinea Ecuatorial, la antigua colonia española y feudo del franquismo más rancio.



FASCISTAS GUINEANOS
«Yo soy moreno de la Guinea / que por España voy a luchar / contra los rojos que la mancillan / y que la tratan de destrozar»

Parecía un oxímoron: nazis guineanos y, aún más, una sección negra y africana ultraderechista. La historia del falangismo no reconocía ningún atisbo de «africanidad», pero eso fue antes de la Guerra Civil, cuando todo cambió. Un poco antes del golpe fascista, La Falange ya contaba con un grupo de Guinea, en Santa Isabel, organizado por Luis Ayuso Sánchez-Molero, capitán de la Guardia Civil. El estallido de la guerra tardó en manifestarse en la isla de Fernando Poo, que se sublevó contra el gobierno de la República, mientras que la zona continental se mantuvo por un tiempo fiel al gobierno. Finalmente, la llegada de tropas franquistas desde Canarias hizo que todo el territorio guineano quedase bajo el dominio fascista, sin prácticamente resistencia armada. Comenzaba la ocupación colonial.




CUARTEL GENERAL DE LA FALANGE EN SANTA ISABEL

«El antiguo sueño imperial parecía surgir de las cenizas. Incluso no tardaron en componer un himno de los “falangistas morenos”»

Los falangistas estaban exultantes. Maltrecho el orgullo patriota décadas antes con la pérdida de las colonias americanas, ahora España «resurgía». El antiguo sueño imperial parecía surgir de las cenizas. Incluso no tardaron en componer un himno de los «falangistas morenos»: «Yo soy moreno de la Guinea / que por España voy a luchar / contra los rojos que la mancillan / y que la tratan de destrozar / Nos manda Franco, invicto jefe / que a la victoria marcha triunfal / y aunque caigamos en la Cruzada / la nueva España resurgirá / Los falangistas morenos / por la patria a morir / los falangistas morenos / por la patria a luchar / ¡Arriba España!, bendita e inmortal / Lucharemos por nuestro Caudillo / y por la Falange, que es gran ideal».




LA GUINEA ESPAÑOLA (13 DE FEBRERO DE 1938)


Se crearon, al igual que en territorio peninsular, grupos de «Flechas», de juventudes y niños falangistas, que en el caso de Guinea se llamaron «flechas morenos». ABC, en su edición del 29 de septiembre de 1938, publicó una fotografía en la que se veía a un numeroso grupo de niños guineanos, pioneros «flechas», dirigidos por un falangista. En Fernando Poo la Milicia Falangista estaba compuesta por dos milicias de falangistas indígenas y cuatro de europeos. La Falange, desde 1939 hasta 1969, publicó su vocero Ébano, encargado de difundir sus ideas.




FALANGISTAS GUINEANOS




REVISTA ÉBANO, NÚMERO 5 (NOVIEMBRE DE 1939)


En el minuto 2:40 de este documental podéis ver un desfile del Frente de Juventudes “Moreno”:




EL PRINCIPIO DEL FIN

«Una humillada Guardia Civil decidió, antes de partir, desfilar por última vez por las calles de Santa Isabel, mientras una muchedumbre les increpaba y apuntaba con sus armas»

En 1968 terminaba el sueño colonial español en Guinea, a pesar de la oposición de Carrero Blanco, que intentó por todos los medios su perpetuación. La Guardia Civil inició una evacuación más o menos ordenada de los colonos españoles, aunque muchos se quedaron. Poco antes, Fraga Iribarne, el único representante español que se vio en los últimos días de la colonia, afirmó que lo que sucedería, con la independencia, sería el nacimiento de una nueva «hija de la Hispanidad», atribuyéndose el acontecimiento como un triunfo. Hasta el último momento España se comportó de forma desafiante y arrogante. Encerrados los guardias civiles en sus cuarteles, repartieron armas a los civiles españoles. Frente al puerto de Santa Isabel, el acorazado Pizarro apuntaba con sus cañones el palacio de Macías. Poco a poco fueron saliendo. Cuando solamente quedaban unos pocos centenares de españoles, se produjeron algunas manifestaciones de odio antiespañol. Hubo insultos y se pasearon grupos armados. Un grupo de las Compañías de Operaciones Especiales (COES) viajó hasta Guinea para rematar la operación, levantando rápidamente un pequeño muelle al lado del cuartel para proteger a los españoles de la ira de algunos anticolonialistas. Sin embargo, en un gesto del todo innecesario, una humillada Guardia Civil decidió, antes de partir, desfilar por última vez por las calles de Santa Isabel, mientras una muchedumbre les increpaba y apuntaba con sus armas.






DICTADORES COMBATIENDO A DICTADORES




ACTO ORGANIZADO POR FUERZA NUEVA EN APOYO DE UNA GUINEA ESPAÑOLA EN LA QUE INTERVINIERON ANTIGUOS CARGOS FRANQUISTAS DE LA COLONIA (FUERZA NUEVA, MARZO DE 1978)



El mundo, a finales de los sesenta y primeros setenta, estaba sacudido por luchas antiimperialistas y grupos armados de «liberación nacional». El franquismo, ante esto, no se quedó quieto. Conspiró de forma incansable para derrocar a Macías, el presidente, que instauró una dictadura. Dictadores combatiendo a dictadores. España acogió y financió a los grupos de la oposición, como Acción Nacional de Liberación de Guinea Ecuatorial (ANALIGE), sufragado por empresarios españoles con intereses en Guinea. Incluso estuvo cerca de lograr la caída de Macías, con un golpe fallido en diciembre de 1976. El grupo mantenía relaciones con el terrorismo de ultraderecha español y organizaciones como Guerrilleros de Cristo Rey o Fuerza Nueva a través de dirigentes como Antonino Masoco. También había otros opositores que campaban a sus anchas en el Madrid franquista, como el Partido Nacional para la Democracia. Desarrollo y Educación Cívica (PANDDECCA), fundado en Madrid en 1974 y donde militaban antiguos estudiantes universitarios del Colegio Mayor Virgen de África. Las autoridades miraban para otro lado cuando estos grupos, unidos a otros de carácter marcadamente fascista, conspiraban contra Macías. La acción más importante fue la toma simbólica de su Embajada en Madrid el 5 de marzo de 1978, aniversario del primer intento de golpe contra Macías. Varios militantes entraron en la embajada, donde se celebraba una fiesta en honor del presidente guineano. Leyeron una proclama y ocuparon el edificio durante unas horas. Luego se fueron sin mayores problemas. Un año después se inició la llamada «operación Leon», el golpe militar destinado a derrocar al anticolonialista Macías. Al frente de la intentona estaba Teodoro Obiang Nguema, sobrino de Macías y teniente coronel del ejército guineano, formado en la escuela militar de Zaragoza. El gobierno español conocía el plan y, por supuesto, lo apoyó. Obiang fue bendecido por España, que amparó su régimen.


LOS NEONAZIS NEGROS






PORTADA DEL NÚMERO 9 DE LA PESTE NEGRA (OCTUBRE-NOVIEMBRE DE 1986)


A finales de los ochenta, mientras Bases Autónomas practicaba un terrorismo callejero que puso en guardia incluso a sectores franquistas menos «radicalizados», llegando a celebrar un 20-N en honor del anarquista Buenaventura Durruti y reventar algunos actos falangistas, se publicaban fanzines y revistas, por lo general de escasa tirada, que recogían el ideario basista. Entre las más conocidas estaban Corrosión o La Peste Negra, entre otras. En algunos de sus números hicieron referencia a la Guinea antaño española, llegando a publicar una ilustración en la que se veía un brazo blanco unido a otro negro. La disparidad de personas que participaban en la organización era tal que incluso existió una sección guineana formada por negros guineanos que soñaban con un retorno del país al «Imperio».

La campaña por la vuelta al redil de Guinea sumó numerosos apoyos entre los nazis españoles y grupos guineanos, llegando a colaborar ambos, así como de los falangistas. La existencia de negros en el interior de Bases Autónomas no fue entendida por todos y generó tensiones. Muy pocos basistas, y menos aún los jóvenes ultras, conocían la histórica relación entre Guinea y España y las intentonas del franquismo por aplastar a Macías. En algunas manifestaciones ultras incluso se vivieron momentos de tensión cuando desfilaron algunos guineanos que reclamaban el retorno de una Guinea española, o se repartían panfletos a favor de los «falangistas morenos». Nadie, por entonces, cantaba ya su himno, ese que decía: «Los falangistas morenos / por la patria a morir / los falangistas morenos / por la patria a luchar».

http://www.agenteprovocador.es/publicaciones/el-delirio-ultra-neonazis-negros-falangistas-morenos

Tuesday, 1 February 2022

Doce víctimas de torturas acuden a la ONU para denunciar a España por no investigar los crímenes franquistas

Cuando comenzamos este Blog, hace ya 12 años a raíz de mis trabajos de pesquisa sobre el tema de la memoria histórica lo no dicho, lo enterrado al igual que las miles de fosas comunes, y de tanto más por descubrir, no existían secciones de diarios como este, que tuviera una sección como "Crímenes del Franquismo". Resistir al olvido, es trabajo lento y cuidadoso, es ser archivero de lo otro y de lo inconveniente.
Esther Planas 2022

CRÍMENES DEL FRANQUISMO

Luis Suárez-Carreño, Rosa María García Alcón y Chato Galante son algunas de las personas que han llevado ante los tribunales españoles los crímenes de torturas a los que fueron sometidos por Billy El Niño y tantos otros agentes de la Brigada Político Social. Desde los juzgados ordinarios hasta el Tribunal Constitucional, la justicia española les ha dado la espalda.




ÁLVARO MINGUITO
Ter García 
@tergar_

“Recuerdo la sed, no me dieron de beber agua en tres días. Era un sudor constante porque te ponían ropa de invierno para que los golpes no dejaran huella”. Luis Suárez-Carreño tenía 24 años cuando fue detenido y torturado, en el verano de 1973, por su militancia en la Liga Comunista Revolucionaria (LCR). Antonio González Pacheco, Billy el Niño, es el miembro de la Brigada Político Social que más recuerda por su saña en las torturas, pero no fue el único. También estaban Manuel Gómez Sandoval y Tomás Nieto Berrocal.


Rosa María García Alcón, detenida y torturada cuando solo contaba 18 años, en agosto de 1976, por realizar pintadas a favor de la libertad de los presos políticos, sufrió la Ley Antiterrorista, que no estaba aún ni aprobada, y sufrió torturas y fue paseada por González Pacheco con una pistola apuntándole a la cabeza. También la amenazó con violarla, asesinarla y dejar su cuerpo abandonado en Casa de Campo.


En el caso de Chato Galante, fallecido por el coronavirus en 2020, hubo hasta cuatro detenciones entre 1969 y 1973. En todas fue torturado. González Pacheco, Roberto Conesa, Celso Galván y Juan García Gelabert fueron algunos de los agentes de la Brigada Político Social que se turnaban para golpearle.


A estos casos se suman los de Ángela Gutiérrez Suárez, Vicente Gutiérrez Solís, Julio Gomáriz Acuña, Miguel Ángel Gómez Álvarez, Roser Rius Campas, Esteban Cabal Riera, Enrique del Olmo García, Jesús Rodríguez Barrio y Francisco Javier Maestro. Todos ellos fueron detenidos y torturados por su militancia política. Todos ellos acudieron a los tribunales españoles para pedir justicia. Y todos ellos han visto como, uno a uno, cada órgano judicial al que han acudido les ha dado la espalda. Hasta el Tribunal Constitucional. Hoy, estas doce personas han acudido ahora ante el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas para denunciar el bloqueo en España de la investigación y enjuiciamiento de los crímenes cometidos durante la dictadura franquista.

“Estamos hoy concentrados aquí para poner de manifiesto una vez más el modelo de impunidad del Estado español, que se niega a investigar y enjuiciar los crímenes cometidos durante la dictadura franquista”, explica Jacinto Lara, abogado de la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina (CeAQUA). A su lado, la presidenta de la La Comuna Asociación de Presos y Represaliados por la Dictadura Franquista y una treintena de personas, la mayoría de ellas víctimas de la dictadura que han sufrido en su piel las torturas de los agentes de la Brigada Político Social. “Nos concentramos aquí ante el Tribunal Constitucional porque ha sido la última instancia de lo que es la vía judicial interna que nos ha denegado las admisiones a trámite de todas las querellas criminales que hemos presentado en los juzgados y tribunales españoles, una vez agotada la vía judicial interna hemos vamos a presentar reclamaciones al Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

Lara explica que las reclamaciones presentadas hoy ante la ONU se unen al recurso interpuesto ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre el caso de Gerardo Iglesias, último sobre el que se pronunció el Tribunal Constitucional español, de nuevo para rechazar su admisión a trámite, pero esta vez con dos votos particulares discordantes. En el resto de casos, al alto tribunal se ha limitado a afirmar que carecen de relevancia constitucional.

“Los Juzgados y Tribunales del Estado español se han negado a investigar penalmente estos hechos, algo que resulta absolutamente impropio de un Estado de Derecho y que supone un grave incumplimiento de la obligación impuesta por el Derecho Internacional de los Derechos Humanos y el Derecho Penal Internacional”, señalan desde la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina (CeAQUA). La última decepción fue la semana pasada, cuando el Congreso rechazó, con el voto en contra de PP, Vox, PSOE y hasta de Yolanda Díaz, una propuesta de reforma impulsada por las CUP con la que se pretendía explicitar en el Código Penal español que los delitos de genocidio y lesa humanidad —como las torturas sufridas por estas doce personas— deben investigarse y enjuiciarse aunque en el momento en el que tuvieron lugar no estuvieran tipificados o no fueran imprescriptibles, como rodena el derecho internacional. La reforma, de haberse aprobado, habría resuelto uno de los obstáculos que desde la justicia española señalan para investigar los casos de crímenes del franquismo, junto a la Ley de Amnistía.


Son ya varias las ocasiones en las que el relator especial de la ONU para la promoción de la Verdad, la Justicia, la Reparación y la Garantía de No Repetición ha reclamado a España que deje de obstaculizar los procesos judiciales sobre los crímenes del franquismo. En 2018 fue el actual relator, Fabián Salvioli, quien afirmó que el Gobierno español, más allá de resignificar el Valle de los Caídos, debe dejar de obstaculizar los procesos judiciales por crímenes del franquismo. En 2014 fue Pablo de Greiff, entonces en el cargo de relator, quien recriminaba al Gobierno español que no estaba cumpliendo con “sus obligaciones como país democrático que ha ratificado todos los tratados internacionales sobre derechos humanos”.


Wednesday, 29 December 2021

Colourised photo of tram collectivised by the anarchist CNT trade union.

Bottom of Plaça Catalunya in front of Cafè Zurich, 1936. Note the Hotel Colon controlled by the PSUC, (Pro-soviet communist) in the background. Transport was collectivised in Barcelona throughout the war.



Thursday, 9 December 2021

la Iglesia española mantiene vivos cultos antisemitas montados por la Inquisición

Nazis atacan Mota de Judíos mientras la Iglesia española mantiene vivos cultos antisemitas montados por la Inquisición


En Zaragoza o en La Guardia (Toledo) siguen manteniendo vivas celebraciones populares conectadas a las "calumnias de sangre", que son alegatos antisemitas que alientan la leyenda negra que pesa sobre los hebreos. Esta "España medieval" tiene las bendiciones de la supuestamente laica administración civil.


Imagen de las pintadas de los nazis en el pueblo Castrillo Mota de Judios. — Lorenzo Rodriguez


12/12/2021 08:34

FERRAN BARBER@FERRANBARBER


"No son cuatro niñatos, sino miembros de asociaciones de neonazis", asegura el alcalde de Castrillo Mota de Judíos, Lorenzo Rodríguez, a propósito del nuevo ataque antisemita que sufrió su población el 6 de diciembre. No es la primera vez que supremacistas blancos realizan pintadas intimidatorias en algunos lugares emblemáticos de esta pequeña localidad consagrada por entero a la recuperación de su pasado.

Solo que en esta ocasión los atacantes se han ensañado a fondo con el Ayuntamiento y su primer edil, ensuciando el futuro centro de la memoria sefardí y toda la cartelería del pueblo y sus aledaños con pintadas de esta guisa: "Viva los Reyes Católicos", "Torquemada era camarada", "Alcalde vendido al judío asesino", "Juden Raus".


En el cartel de bienvenida han reemplazado la "o" de Mota por una "a", para devolverle el nombre anterior que el pleno del concejo modificó en 2014: Castrillo Matajudíos.


Imagen de las pintadas de los nazis en el pueblo de Castrillo Mota de Judios. — Lorenzo Rodriguez

La Guardia Civil no ha logrado todavía identificar a sus autores, pero se asume que fue un grupo bien organizado de al menos tres o cuatro personas. El 1 de mayo de 2016, ese mismo pueblecito burgalés amaneció ensuciado con pintadas semejantes, también acompañadas de las clásicas cruces celtas, que es el símbolo tradicional de todos los movimientos políticos asociados al supremacismo blanco. En aquella ocasión, modificaron igualmente la toponimia del pueblo para convertirlo en "Castrillo Matajudíos".

Los presuntos protagonistas de aquellos hechos, J.R.B.A. y J.H.A., fueron sin embargo identificados y arrestados por la Guardia Civil y se enfrentarán el mes que viene a un juicio por un delito de incitación al odio que les podría acarrear penas de hasta cinco años de cárcel, además de una sanción económica de más de 4.000 euros. La vista judicial ha sido pospuesta en varias ocasiones por distintos motivos.El 25 de mayo de 2014 el pueblo cambio de nombre en un referendo. Volvió a llamarse Castrillo Mota de Judios

Los agentes de la Benemérita lograron dar con los autores de las pintadas de hace cinco años tras comprobar la misma noche que un par de individuos intentaba escribir sobre las ruinas de una antigua gasolinera las palabras: "Defendemos Europa". Al registrar el Ford Fiesta en el que viajaban hallaron ocho botes de pintura y pegatinas del Movimiento Social Republicano (MSR), un partido de Extrema Derecha disuelto en 2018 cuya ideología se asocia al neofascismo y el neonazismo.

En aquella ocasión, también dejaron escrito "La historia no se vota, Castrillo Matajudíos, ¡No! se toca!", junto al logotipo del MSR. Fue igualmente por aquellas fechas cuando comenzaron las amenazas contra el primer edil, en ocasiones acompañadas de pasquines donde se mostraba apoyo a la causa palestina. Se desconoce si, dadas sus semejanzas, existe alguna conexión entre ambos ataques, pero el alcalde, Lorenzo Rodríguez, da por cierto que lo ocurrido esta semana fue el resultado de una buena planificación.


Imagen de las pintadas de los nazis en los carteles del pueblo Castrillo Mota de Judios. — Lorenzo Rodriguez

Los problemas en la localidad, habitada por apenas medio centenar de personas, comenzaron el 25 de mayo de 2014, que es la fecha en la que el concejo aprobó, tras realizar un referendo, el cambio del nombre.

La primera mención a Castrillo data de 1623, claro que el pueblo nació seis siglos antes justamente como un asentamiento judío. "Mota" significa colina. Fue varios siglos más tarde cuando un escriba, por error o, más probablemente, de forma deliberada, convirtió "Castrillo Mota de Judíos" en "Castrillo Matajudíos", que fue el nombre que se modificó en 2014 para devolverle su designación original. Es muy plausible que el escriba tratara de levantar una nube de humo sobre el origen semita de los primeros vecinos de la localidad.

Imagen de las pintadas de los nazis en los carteles del pueblo Castrillo Mota de Judios. — Lorenzo Rodriguez¿Qué es un libelo de sangre? son alegatos antisemitas con falsas acusaciones culpando a judíos de matar niños cristianos

El Ayuntamiento no ha realizado todavía una estimación precisa de los daños materiales causados por los atacantes. "Lo importante es el impacto emocional que ha tenido en nosotros. Actuaron entre las dos y las cuatro de la madrugada con nocturnidad y alevosía", asegura Rodríguez. "El verdadero daño es psicológico porque la gente se siente amenazada y acosada, aunque no vayan a lograr nada porque vamos a seguir adelante con nuestros planes de crear un itinerario y un centro de la memoria histórica sefardí. Está también previsto que venga a vivir pronto al pueblo una familia judía con sus dos niños. Sin embargo es verdad que algún vecino se ha planteado qué podría suceder si en el futuro llegaran más lejos. En esta ocasión, han intentado quemar una bandera. ¿Qué pasaría si trataran de quemar alguna de las casas? Hubo también una chica que me confesó que le costaba conciliar el sueño por temor a que volvieran con peores intenciones. Lo que no entiende la gente es que no hemos cambiado la denominación del pueblo, sino recuperado el nombre original, asociado a nuestra verdadera historia y nuestras auténticas raíces judías".
La España medieval

La Federación de Comunidades Judías de España (FCJE), institución que representa oficialmente a los judíos españoles, ha condenado las amenazas y los actos intimidatorios ocurridos en Castrillo Mota de Judíos (Burgos) al tiempo que solicitaba que se haga todo lo posible para detener a los autores de estas amenazas. A juicio de esa organización, el problema es que los ataques antisemitas no se restringen a un grupo reducido de extremistas nazis o neofascistas, sino que en España han sobrevivido incluso en la cultura popular prejuicios medievales que siguen manteniendo vivo un odio cerril hacia el judío, aunque no sea de una forma explícita o adopte formas encubiertas. El ejemplo más claro e ignominioso es el de ciertas celebraciones populares vinculadas a los llamados libelos de sangre medievales."La Iglesia católica mantiene cultos antijudíos con la complicidad de las autoridades civiles", apunta Uriel Macias

¿Qué es un libelo de sangre? Se conocen también como calumnias de la sangre y, en rigor, son alegatos antisemitas basados en falsas acusaciones, merced a las cuales se culpa a los judíos de asesinar a niños cristianos (u otros gentiles) para servirse de su sangre en rituales, normalmente, en la festividad de Pésaj, en la que los judíos conmemoran la liberación de los hebreos del yugo egipcio. Estas calumnias legendarias y las historias estereotipadas que intentan apuntalarlas tienen su origen en la Europa bajomedieval.

Los relatos con variantes ahondan en la idea de que un muchacho cristiano es secuestrado y ocultado en una sinagoga o el lóbrego sótano de un prócer judío, hasta que es torturado y sacrificado. Para adornar más el disparate, se acostumbra a añadir que se le sometió a rituales de magia negra o cualquier forma de brutalidad. ¿Es posible que hayan sobrevivido creencias como esas o, peor aún, podría darse el caso de que se conmemorara todavía la supuesta muerte de niños cristianos a manos de judíos perversos, en atención a su dudosa santidad? Sí, en efecto, en España, y más específicamente, en lugares como La Guardia (Toledo) y Zaragoza.

Según el experto en bibliografía judía Uriel Macías, "lo más sorprendente no es que la Iglesia católica siga manteniendo cultos antijudíos, sino que lo haga con la complicidad de las autoridades civiles que aplauden estas barbaridades, y eso incluye desde las corporaciones locales de los pueblos donde se mantienen vivas las calumnias, hasta el Gobierno de España o la Corona". Las más obviamente antisemitas y pujantes son las asociadas al Santo Niño de la Guardia y Santo Dominguito del Val. "Cada caso es diferente. El de Toledo fue montado por la Inquisición española. Yo sospecho que para preparar el terreno a la expulsión de los judíos", asegura Macías, quien es autor del libro Libros antijudíos en una España sin judíos.

La leyenda hagiográfica del Santo Niño de La Guardia se desarrolló y tomó su forma definitiva en el Siglo XVI, partiendo de un presunto caso de asesinato ritual acaecido en la década de 1480 del que se acusó a varios judíos y judeoconversos. Nadie denunció la desaparición de un niño. Tampoco apareció cadáver alguno, pero a pesar de ello, la Inquisición procesó y quemó a todos los inocentes judíos a los que inculpó por un crimen nunca acaecido y que, como señala Macías, dio un empujón definitivo al decreto de expulsión que se promulgó en marzo de 1492. Tanto Quevedo como Lope de Vega escribieron sobre el niño, lo que da idea de la raigambre de los prejuicios antisemitas españoles.

Grabado del siglo XVIII del martirio del Niño de la Guardia. — Wikipedia

Todavía a día de hoy, La Guardia celebra sus fiestas patronales en honor al Santo Niño entre el 14 y 22 de septiembre. Lo que causa más perplejidad aún es que la conmemoración sigan publicitándose trayendo a colación y rememorando la calumnia original, y todo ello, con las bendiciones de la Administración civil local, autonómica y estatal.
Extendiendo el odio antisemita


Lo que es incluso peor es que las celebraciones siguen publicitándose trayendo de nuevo a colación "un crimen horroroso" atribuido a los "perversos judíos", sin precisar siquiera su carácter legendario y reforzando, de ese modo, la versión más rancia, medieval y retorcida de la leyenda negra. Muchos son todavía los que dan por verdaderos los supuestos sucesos acaecidos al "niño mártir". En las redes pueden hallarse comentarios de arzobispos sobre la devoción al mártir. "En efecto, cuentan la historia tal cual", dice Macías. "Tienen una ermita a las afueras del pueblo donde se venera al niño como un santo, esté o no reconocido oficialmente en el santoral del Vaticano. En su interior, venden folletos por tres o cuatro euros donde se narra la historia antijudía. El Ayuntamiento publica el clásico programa lleno de publicidad donde te encuentras felicitaciones del alcalde de La Guardia, el presidente de turno de Castilla-La Mancha, el presidente español y el rey de turno".

El experto en bibliografía judía Uriel Macías llama igualmente la atención sobre el hecho de que todos los libelos de sangre mantengan una estructura narrativa semejante. "En realidad, lo de "libelo de sangre" es una denominación importada de Inglaterra. Aquí, en España, los llamamos "calumnias o acusaciones de crimen ritual". Sistemáticamente, se acusa a un judío de secuestrar a un niño cristiano con el objetivo de asesinarle. A partir de ahí, surgen variantes. Hay casos muy curiosos como el de Santo Dominguito del Val de Zaragoza que sigue siendo el patrón de los niños de coro y los monaguillos. Digo que es de los más raros porque la calumnia narra un supuesto episodio acaecido en el siglo XIII del que no hay ningún rastro. Es decir, la calumnia se fabricó en el siglo XVI pero se situó temporalmente trescientos años antes".

Dominguito de Val o del Val (1243-1250) es tenido por un santo católico y también por el protagonista del primer libelo de sangre de la historia de España. La tradición antisemita sugiere que había sido monaguillo de La Seo (catedral de Zaragoza) y tras desaparecer el 31 de agosto de 1250, parte de su cadáver fue hallado mutilado a orillas del río Ebro. Se da por cierto que la Iglesia fabricó el suceso trescientos treinta y tres años después del supuesto hecho para apoyar la santificación del mártir. Con tal fin, copiaron el caso del niño Hugo de Lincoln.

Imagen de las pintadas de los nazis en el pueblo Castrillo Mota de Judios. — Lorenzo Rodriguez

Al igual que en La Guardia, la celebración se publicita narrando la leyenda como un hecho histórico incontrovertible y demostrado, de acuerdo al cual un malvado judío llamado Albayuceto condujo al niño a la judería de la ciudad, donde fue torturado por un grupo de hebreos. Existe una capilla dedicada a él en la Seo de Zaragoza y en las fiestas del Pilar, se le dedica una carroza donde se muestra su martirio durante el llamado rosario del cristal.

"Existen un montón de celebraciones en España como las asociadas a los cristos salvadores de Balaguer o Valencia que en algún punto partieron de una leyenda antijudía", asegura Macías. "Pero, en general, ya no hacen mención a ese relato antisemita que les dio origen. Hay asimismo otras leyendas relacionadas con acusaciones de profanaciones que también siguen vivas. En Segovia, se celebra una fiesta llamada 'La Catorcena', vinculada a la supuesta profanación de una hostia consagrada". Existe un cuadro de Vicente Cutanda, "El Milagro de la Eucaristía", donde se describe lo ocurrido y que aún cuelga de la entrada de la Iglesia del Corpus Christi de Segovia. Curiosamente, este templo hoy en manos de las clarisas fue una antigua sinagoga.

Sunday, 31 October 2021

LOS EJÉRCITOS SECRETOS DE LA OTAN (VIII) La guerra secreta en España

La guerra secreta en España
por Daniele Ganser

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Washington y Londres, que no habían tenido el menor escrúpulo en permitir que el general Franco acabara con la República Española, tampoco tuvieron el menor reparo en establecer una alianza con el Caudillo. Madrid se convirtió en la base de retaguardia de diversas organizaciones criminales y en Las Palmas incluso se abrió un centro de entrenamiento para la guerra secreta. Como la dictadura franquista se mantenía en el poder únicamente gracias al apoyo de los anglosajones, todos los miembros de su gobierno provenían del Gladio. Al morir el Caudillo, la condición previa del tránsito hacia la democracia fue que se mantuvieran las bases militares estadounidenses en España y que el país se incorporara a la OTAN. El Gladio pasó entonces a la clandestinidad, sin abandonar por el poder.

RED VOLTAIRE | BASILEA (SUIZA) | 15 DE JUNIO DE 2011

FRANÇAIS

Este artículo es la continuación de:
1. «Cuando el juez Felice Casson reveló la existencia del Gladio…»
2. «Cuando se descubrió el Gladio en los Estados europeos…»
3. «Gladio: Por qué la OTAN, la CIA y el MI6 siguen negando»
4. «Las cloacas de Su Majestad»
5. « La guerra secreta, principal actividad de la política exterior de Washington »
6. « La guerra secreta en Italia »
7. « La guerra secreta en Francia »


El Fuhrer Adolfo Hitler y el Caudillo Francisco Franco.

En el caso de España, la guerra de la derecha contra la izquierda y los comunistas no se desarrolló en forma de guerra secreta. Fue una guerra abierta y brutal que duró 3 años y dejó 600 000 víctimas en total, tantas como la Guerra de Secesión en Estados Unidos. El historiador Víctor Kiernan observa con bastante agudeza que un «ejército, supuestamente encargado de garantizar la seguridad de la nación, puede comportarse a veces como un perro guardián que muerde a la gente que debería proteger». Pudiera pensarse que ese análisis se inspira en los ejércitos secretos stay-behind. Con esa frase. Kiernan describía sin embargo el principio de la Guerra Civil española, que comenzó el 17 de julio de 1936, cuando un pequeño grupo de militares conspiradores trataron de tomar el poder. Cierto es que «los generales españoles tienen, al igual que sus primos de Sudamérica, la mala costumbre de meterse en política» [1].

El golpe de Estado militar del general Franco y sus cómplices se produjo después de que la izquierda reformadora de Manuel Azada ganara las elecciones del 16 de febrero de 1936 y aplicara numerosos programas a favor de las capas más desfavorecidas de la sociedad. Para la poderosa y mal controlada casta militar española, España estaba entonces a punto de caer en manos de los socialistas, los comunistas, los anarquistas y otros izquierdistas anticlericales. Muchos, en las filas del ejército español, estaban convencidos de que tenían que salvar el país de la amenaza roja del comunismo que provocaba purgas y asesinatos masivos en la URSS de Stalin. Algunos historiadores, entre ellos el propio Kiernan, son menos indulgentes cuando analizan las causas de la guerra de España. Estiman que «los culpables no podían estar más a la vista (…) El caso de España es muy sencillo. Un gobierno democráticamente electo fue derrocado por el ejército. No era difícil tomar partido. De un lado, los pobres. Del otro, los fascistas, los poderosos, los grandes terratenientes y la Iglesia.» [2]

En Grecia, el putsch de 1967 permitió a los militares tomar el poder en menos de 24 horas. Pero en la España de 1936, la oposición de la población civil española fue tan masiva que la República luchó por espacio de 3 años antes de que Franco lograra instaurar la dictadura militar. La lucha fue larga e intensa, no sólo porque numerosos ciudadanos tomaron las armas contra el ejército sino también porque 12 Brigadas Internacionales se formaron espontáneamente para respaldar la resistencia republicana contra Franco. Hecho único en la historia mundial, jóvenes idealistas, hombres y mujeres, provenientes de más de 50 países, se incorporaron voluntariamente a las Brigadas Internacionales, que reunieron finalmente entre 30 000 y 40 000 miembros. La mayor parte eran obreros, pero había también profesores, enfermeras, estudiantes y poetas que iban a luchar por España. «Era realmente muy importante estar allí, en aquel momento histórico, y ayudar. Realmente fueron los años más importantes de mi vida», comenta, 60 años más tarde, Thora Craig, una enfermera británica nacida 1910. Robert James Peters, nacido en 1914, yesista de profesión, declaró: «Si alguna vez hice algo útil en mi vida, seguramente fue aquello.» [3]

Miembros de las Brigadas Internacionales (en este caso, de la Brigada Lincoln).

A pesar del apoyo de las Brigadas Internacionales, los socialistas y comunistas españoles no lograron impedir el golpe de Estado de Franco ya que este último tuvo el respaldo de Mussolini y de Hitler, además de beneficiarse con la decisión de no intervenir que tomaron los gobiernos de Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos. Estimando que el comunismo español era para ellos más peligroso que un dictador fascista, los mencionados gobiernos asistieron impávidos a la muerte de la República Española. En el contexto de los primeros momentos de la Segunda Guerra Mundial, mucho se escribió sobre el fracaso de los primeros ministros del Reino Unido y Francia –Chamberlain y Daladier– en detener a Hitler y Mussolini en septiembre de 1938. Pero hubo bastante menos comentarios sobre el silencioso respaldo de Londres y París al anticomunismo italiano y alemán. Mientras la Unión Soviética armaba a los defensores de la República española, Hitler y Mussolini enviaron a España más de 90 000 soldados armados y entrenados. La aviación alemana fue además responsable de verdaderas masacres, como el bombardeo contra la aldea de Guernica, inmortalizado por Picasso. Como resultado, el gobierno británico enterró definitivamente la República Española, el 27 de febrero de 1939, al otorgar su definitivo reconocimiento al régimen de Franco. Al garantizar la neutralidad de España en la futura guerra, Hitler y Mussolini garantizaban también la seguridad de su flanco oeste. Mientras la lucha contra el comunismo seguía desarrollándose a escala europea con los repetidos intentos hitlerianos de invasión contra la Unión Soviética –intentos fracasados, pero al precio de un considerable número de víctimas–, el dictador Franco devolvió el favor a las potencias del Eje enviando su División Azul a Rusia a luchar junto a la Wehrmacht.

El general Francisco Franco (al centro) con el general Emilio Mola (a la derecha).

Después de la Segunda Guerra Mundial, los enemigos comunistas internos en Europa Occidental eran comúnmente llamados «Quintas Columnas». Aquel término había sido utilizado originariamente para designar los ejércitos secretos fascistas durante la guerra civil española y el primero en utilizarlo fue el general franquista Emilio Mola. Como en octubre de 1936 –3 meses después del golpe de Estado de Franco– Madrid seguía en manos de los republicanos y de las Brigadas Internacionales, Franco ordenó a Mola tomar la capital combinando la astucia y la fuerza bruta. Horas antes del asalto, en una manipulación que se hizo legendaria, Mola anunció a la prensa que disponía de 4 columnas, en espera fuera de la ciudad, y que una «quinta columna» de partidarios de Franco ya se encontraba dentro de Madrid. Al no portar uniformes ni insignias y ser así capaces de moverse sin problemas entre los enemigos de Franco, los miembros de aquella «quinta columna» infiltrada eran, según Mola, los más temibles de todos sus combatientes.

Aquella estrategia resultó eficaz ya que sembró el miedo y la confusión entre los comunistas y los socialistas que defendían Madrid. «La policía emprendió en la noche de ayer un registro sistemático en todos los inmuebles de Madrid en busca de rebeldes [franquistas]», reportó el New York Times al día siguiente de la declaración de Mola. Aquellas órdenes eran resultado «aparentemente de un reciente anuncio del general Emilio Mola a través de la emisora radial de los rebeldes. Afirmó que contaba con 4 columnas de tropas posicionadas fuera de la ciudad y con una quinta columna que esperaba la entrada [de las anteriores], escondida dentro de la capital.» [4] A pesar de que el asalto dirigido por el general Mola resultó en definitiva un fracaso, el temor a la famosa quinta columna de hombres de la extrema derecha persistió a lo largo de toda la guerra. Mike Economides, un comandante chipriota de las Brigadas Internacionales, acostumbraba a informarle a los nuevos reclutas que la guerra de España se estaba librando en dos frentes, con «el enemigo delante y la quinta columna detrás» [5].

El término «quinta columna» sobrevivió a la guerra civil española y sirvió desde entonces para designar a los ejércitos secretos o grupos subversivos armados que operan clandestinamente dentro de la zona de influencia de su enemigo. Durante la Segunda Guerra Mundial, Hitler creó quintas columnas nazis encargadas de preparar el terreno, en Noruega y en otros países, para facilitar la invasión por parte del ejército regular alemán. Después de derrotar a Alemania, el bloque occidental y la OTAN se adueñaron de la expresión y la adaptaron al contexto de la guerra fría. El término «quinta columna» se empleó entonces para designar los ejércitos secretos comunistas. Muy pronto los especialistas en operaciones de guerra clandestina denunciaron «la rapidez del “mundo libre” en permitir que proliferaran en su territorio las quintas columnas comunistas» [6]. No fue hasta 1990 que finalmente se supo que probablemente la mayor red de quintas columnas de la historia era la red stay-behind de la OTAN.

Franco gobernó España con mano de hierro. Desde 1936 hasta su muerte, en 1975, no se organizó ni una elección libre en España. Entre los arrestos arbitrarios, los simulacros de juicios, la tortura y los asesinatos, era mínimo el peligro de que los comunistas o los socialistas lograran ganar influencia. Es por ello que al ser interrogado sobre la existencia de Gladio en España, Calvo-Sotelo, quien había sido primer ministro entre febrero de 1981 y diciembre de 1982, respondió con una mezcla de ironía y amargura que bajo la dictadura de Franco «Gladio era el gobierno». Alberto Oliart, ministro de Defensa del gobierno de Calvo-Sotelo, hizo una observación similar al calificar de «pueril» el hecho de preguntarse si la España franquista también había tenido un ejército secreto de extrema derecha ya que «aquí, Gladio era el gobierno» [7].

En el contexto de la guerra fría, Washington no se alió inmediatamente al criminal Franco. Por el contrario, después de las muertes de Hitler y de Mussolini, algunos elementos de la OSS estimaban que la siguiente etapa de la lucha antifascista era lógicamente el derrocamiento del Caudillo. Fue así que, en 1947, precisamente en momentos en que acababa de crearse la CIA, la OSS emprendió la «Operación Banana». Anarquistas catalanes recibieron entonces ciertas cantidades de armas y desembarcaron en las costas españolas con el objetivo de derrocar el régimen franquista. Parece, sin embargo, que no hubo entre los anglosajones un verdadero consenso en cuanto a la necesidad política de deshacerse de Franco, a quien algunos, en Londres y Washington, veían más bien como una importante carta de triunfo. Finalmente, el MI6 británico acabo informando a los servicios secretos españoles sobre la existencia de la Operación Banana. Los rebeldes fueron arrestados y fracasó así el «contragolpe de Estado» [8].

"Some elements of the OSS considered that the next stage of the anti-fascist struggle was logically the overthrow of the Caudillo. Thus, in 1947, precisely at a time when the CIA had just been created, the OSS launched "Operation Banana." Catalan anarchists then received certain amounts of weapons and landed on the Spanish coast with the aim of overthrowing the Franco regime. It seems, however, that there was no real consensus among the Anglo-Saxons as to the political need to get rid of Franco, whom some in London and Washington saw rather as an important trump card. Finally, the British MI6 ended up informing the Spanish secret services about the existence of Operation Banana. The rebels were arrested and thus the "counter-coup d'état" failed."
El almirante español Carrero Blanco, miembro del Opus Dei y oficial de enlace de Gladio, presta juramento sobre la Biblia ante el Caudillo Franco junto a su gobierno.

En 1953, Franco consolidó su posición en la escena internacional al firmar con Washington un pacto que permitía a Estados Unidos el despliegue de misiles, tropas, aviones y antenas SIGINT (Signals Intelligence) en territorio español. En reciprocidad, Estados Unidos sacó a España de su aislamiento internacional convirtiéndola en 1955, a pesar de la oposición de muchos países, comenzando por la Unión Soviética, en miembro de la Organización de Naciones Unidas. Como muestra de respaldo a la «muralla contra el comunismo» que era España, el secretario de Estado John Foster Dulles, hermano del director de la CIA Allen Dulles, se reunió con Franco en diciembre de 1957 y el hombre de confianza del Caudillo, Carrero Blanco, puso especial cuidado en cultivar las relaciones entre la dictadura española y la CIA. A fines de los años 1950, «las relaciones se habían fortalecido, convirtiendo el aparato de inteligencia de Franco en uno de los mejores aliados de la CIA en Europa» [9].

Al igual que los dictadores de Latinoamérica, Franco se había convertido en un aliado de Washington.
Tras las bien cerradas puertas de una oficina de enlace político situada en los pisos superiores de la embajada de Estados Unidos en Madrid, el jefe de la estación local de la CIA y su equipo de acción clandestina seguían de cerca la vida política española y la moldeaban. Siguiendo el comportamiento típico de los oligarcas, Franco se enriqueció y garantizó su control sobre el poder instaurando una jerarquía basada en los privilegios y la corrupción. Autorizaba la obtención de enormes beneficios provenientes de negocios sucios a sus más cercanos colaboradores, quienes a su vez beneficiaban a sus propios subordinados, y así sucesivamente… Toda la estructura del poder militar tenía que contar con la aprobación del Caudillo y dependía de él para sobrevivir [10].

En ese contexto, el ejército y los servicios secretos españoles prosperaron fuera de todo control y se dedicaron al tráfico de armas y de estupefacientes, así como al terrorismo en la misma escala que al contraterrorismo. La dictadura de Franco no disponía de uno sino de 3 ministerios de Defensa: uno para las fuerzas terrestres, otro para la fuerza aérea y otro más para la marina de guerra. Cada uno de aquellos 3 ministerios tenía su propio servicio de inteligencia: Segunda Sección Bis para el ejército terrestre, Segunda Sección Bis para la fuerza aérea y el Servicio de Información Naval (SEIN) para la marina de guerra. El Estado Mayor español (Alto Estado Mayor, AEM), dirigido por el propio Franco, tenía además su propio servicio secreto, el SIAEM (Servicio de Información del Alto Estado Mayor). Coronando todo ese conjunto, el ministerio del Interior dirigía también dos servicios: la Dirección General de Seguridad (DGS) y la Guardia Civil [11].

En 1990 se descubrió que agentes de los servicios secretos españoles habían codirigido, junto a la CIA, una célula del Gladio español en Las Palmas, Islas Canarias. La base fue construida al parecer en 1948 y estuvo operando durante los años 1960 y 1970. Agentes del servicio de inteligencia de las fuerzas terrestres parecen haber estado profundamente implicados en la red secreta stay-behind. André Moyen, quien fue miembro del SDRA, la inteligencia militar belga, de 1938 a 1952, afirmó que la Segunda Bis estaba siempre «muy bien informada sobre el Gladio» [12]. El historiador francés Roger Faligot confirmó las declaraciones de Mouen y subrayó que, en los años 1950, el ejército secreto español había estado bajo la dirección del cónsul de los Países Bajos Herman Laatsman, quien era «muy amigo, al igual que su esposa, de André Moyen» [13]. Una segunda confirmación llegó de Italia, donde el coronel Alberto Vollo declaró en 1990 que «en los años 1960 y 1970 existía efectivamente en Las Palmas, Islas Canarias, un centro de entrenamiento del Gladio dirigido por instructores americanos. En el mismo lugar había también instalaciones SIGINT americanas.» [14]

André Moyen aceptó responder a las preguntas del diario comunista belga Drapeau Rouge. En momentos en que la guerra fría estaba llegando a su fin, Moyen confirmó así a sus antiguos enemigos que, durante años de servicio activo, él mismo había participado directamente en la Operación Gladio y en misiones secretas contra los partidos comunistas de numerosos países. Contó este ex agente lo mucho que le había sorprendido que los servicios secretos españoles no fuesen objeto de una investigación más profunda ya que él sabía de fuentes fidedignas que dichos servicios habían desempeñado «un papel crucial en el reclutamiento de los agentes del Gladio» [15]. Según el testimonio de Moyen, en septiembre de 1945, el ministro belga del Interior Vleeschauwer lo había enviado a una reunión con el ministro del Interior italiano Mario Scelba, con la misión de elaborar estrategias destinadas a impedir que los comunistas lograran llegar al poder. Más tarde, Francia había mostrado el mismo interés y el ministro francés del Interior Jules Moch había puesta a Moyen en contacto con el director del SDECE, Henri Ribiere. El ex agente del SDRA afirmó haberse reunido también, en los años 1950 y con la mayor discreción, con altos militares de la neutral Suiza [16].

Declaró Moyen que sus primeros contactos con la rama española de la red Gladio databan de octubre de 1948, época en que «una célula de la red operaba en Las Palmas», Islas Canarias. Oficialmente, Moyen había sido enviado a Canarias para investigar un fraude vinculado a un combustible enviado por vía marítima desde Bélgica hacia el Congo vía las Islas Canarias. Según el testimonio de Moyen «El fraude beneficiaba a los representantes de las más altas autoridades españolas y nosotros descubrimos además un importante tráfico de drogas». Cuando Bélgica reveló la existencia de aquel tráfico, el dictador Franco envió «dos agentes de la Segunda Bis» del Estado Mayor encargados de ayudar en la investigación. «Aquellos hombres estaban muy bien informados, fueron de gran ayuda para mí», recuerda Moyen. «Hablábamos de montones de cosas y tuve la oportunidad de comprobar que estaban muy al corriente de la red Gladio» [17].

En 1968, Franco tuvo también que hacer frente al movimiento internacional de protesta de los estudiantes. Por temor a la aparición de manifestaciones masivas, el ministro de Educación de España pidió al jefe del SIAEM, el general Marcos, que organizara operaciones secretas contra las universidades. En 1968, el almirante Carrero Blanco, muy cercano a la CIA, creó en el seno del SIAEM una nueva unidad especial de guerra secreta bautizada como OCN cuyo blanco eran los estudiantes, los profesores y el movimiento revolucionario social en su conjunto. Después de varias operaciones exitosas, Carrero Blanco decidió, en marzo de 1972, convertir la subdivisión OCN del SIAEM en un nuevo servicio secreto denominado SECED (Servicio Central de Documentación de la Presidencia del Gobierno), servicio que puso bajo el mando de José Ignacio San Martín López, quien ya dirigía la OCN desde 1968 [18]. Según el autor especializado en el Gladio Pietro Cedomi, el SECED mantenía estrechos vínculos con el ejército stay-behind español, numerosos agentes eran miembros de ambas organizaciones a la vez, y el ejército secreto participó en la represión desencadenada contra los estudiantes y los profesores opositores [19].

El teniente coronel SS Otto Skorzeny adquirió toda una reputación de especialista en operaciones comando durante la Segunda Guerra Mundial. Su logro más importante fue la organización del rescate de Benito Mussolini, la Operación Eiche. Durante la guerra fría, Skorzeny creó la empresa de mercenarios Paladin Group, basada en España. Realiza entonces operaciones secretas para el Gladio y para otros clientes, como los coroneles griegos, el régimen sudafricano del apartheid, el coronel Kadhafi y el SDECE francés de Jacques Foccart. Trabaja también para transnacionales como Cadbury Schweppes y Rheinmetall.

Durante la guerra fría, la dictadura de Franco dio refugio a numerosos terroristas de extrema derecha que habían participado en la guerra secreta contra el comunismo en Europa Occidental. En enero de 1984, el extremista italiano Marco Pozzan, miembro de la organización Ordine Nuovo, reveló al juez Felice Casson, el magistrado que descubrió la existencia de los ejércitos secretos, que una verdadera colonia de fascistas italianos se había establecido en España durante los últimos años del régimen franquista. Más de 100 conspiradores habían huido de Italia después del fracaso del golpe de Estado neofascista del príncipe Valerio Borghese, en diciembre de 1970. Los partidarios de la extrema derecha, incluyendo al propio Borghese así como a Carlo Cicuttini y Mario Ricci, se habían reagrupado en España bajo la dirección del notorio terrorista internacional Stefano Delle Chiaie, cuyos hombres habían ocupado el ministerio italiano del Interior durante el fallido golpe de Estado.

En España, Delle Chiaie se vinculó a los fascistas de otros países europeos, como el ex nazi Otto Skorzeny; el ex oficial francés, miembro de la OAS y cercano al Gladio Yves Guerain-Serac y el director de Aginter Press, agencia de prensa ficticia basada en Portugal que servía de pantalla para la CIA. Los servicios secretos de Franco empleaban a Skorzeny como «consultor en seguridad» y contrataron a Delle Chiaie para perseguir a los opositores de Franco en España y en el exterior. Delle Chiaie organizó un millar de operaciones sangrientas, entre las que se cuentan unos 50 asesinatos. La guerra secreta en España consistió esencialmente en asesinatos y la realización de actos de terrorismo. Los miembros del ejército secreto de Delle Chiaie, como Aldo Tisei, confesaron posteriormente ante magistrados italianos que durante su exilio en España habían perseguido y asesinado militantes antifascistas españoles por encargo de los servicios secretos de España [20].

Stefano Delle Chiaie, fundador de Avanguardia Nazionale, miembro de la logia Propaganda Due (P2), dirigente de la World Anti-Communist League. Perpetró numerosos asesinatos y torturas en el marco de la Operación Cóndor en Argentina, Bolivia y Chile.

Marco Pozzan, quien huyó de España a principios de los años 1970, reveló que «Caccola», como apodaban a Delle Chiaie, recibía muy buena paga por los servicios que prestaba en España. «Hacía viajes muy costosos, siempre en avión, incluyendo vuelos transatlánticos. Caccola recibía casi siempre el dinero de los servicios secretos y de la policía española.» Entre los blancos del fascista se hallaban los terroristas de ETA (Euskadi Ta Askatasuna) que luchaban por la independencia del país vasco. Por orden de Caccola, agentes subversivos se infiltraron en las células de ETA y entre sus simpatizantes. «Sabemos que Caccola y sus hombres actuaron contra los autonomistas vascos por orden de la policía española», recordó Pozzan. «Yo recuerdo que durante una manifestación en Montejurra, Caccola y su unidad organizaron una batalla entre dos movimientos políticos opuestos. Para que no se pudiera acusar a la policía española de intervenciones violentas injustificadas, Caccola y su unidad tenían que provocar e instaurar el desorden. Aquel día incluso hubo varios muertos. Fue en 1976.» [21]

En 1975, después del fallecimiento de Franco, Delle Chiaie comprendió que España había dejado de ser un lugar seguro y se fue a Chile. Allí lo reclutó Pinochet, el dictador chileno aupado por la CIA. En el marco de la Operación Cóndor, Pinochet le ordenó perseguir y matar a los opositores chilenos en todo el continente latinoamericano. Caccola se fue después a Bolivia, donde formó escuadrones de la muerte y desencadenó nuevamente una «violencia sin límites». Nacido en 1936, Stefano Delle Chiaie sigue siendo hoy el más conocido de los terroristas miembros de los ejércitos secretos que combatieron el comunismo en Europa y en el mundo durante la guerra fría. Este fascista fue la pesadilla de los movimientos de izquierda del mundo entero, pero después de su huida de España prácticamente no volvió más al Viejo Continente, excepto en 1980, cuando la policía italiana sospecha que volvió a su país natal para perpetrar el atentado de la estación de Bolonia. El 27 de marzo de 1987 este intocable mercenario fue finalmente arrestado en Caracas por los servicios secretos venezolanos, a los 51 años. En sólo pocas horas, agentes de los servicios secretos italianos y de la CIA llegaron a Caracas. Caccola no expresó ningún remordimiento, pero señaló en pocas palabras que muchos gobiernos lo habían protegido durante su guerra contra la izquierda a cambio de que él ejecutara para ellos ciertas misiones: «Hubo atentados. Eso es un hecho. Los servicios secretos enmascararon las pistas. Eso es otro hecho.» [22]

El 20 de diciembre de 1973, los nacionalistas vascos de ETA ejecutaron al almirante Carrero Blanco. Su automóvil blindado Dodge Dart GT 3700 activó una mina que lo lanzó a 35 metros de altura. Carrero Blanco murió a causa del impacto provocado por el aplastamiento del vehículo.

En junio de 1973, sintiendo la proximidad de su propio fin, Franco había nombrado primer ministro a Carrero Blanco, su oficial de enlace con la CIA y gran arquitecto de sus servicios secretos. Pero la mayoría de la población odiaba a Carrero Blanco, debido a sus métodos brutales, y este murió en diciembre del mismo año cuando su automóvil hizo estallar una mina de ETA. Considerada hasta aquel momento como «folklórica», la organización terrorista franco-española ETA se convirtió entonces, como resultado del asesinato del primer ministro español, en un peligroso enemigo del Estado.

Después de la muerte de Franco, el 20 de noviembre de 1975, la transformación del aparato español de seguridad resultó difícil. El SECED (Servicio Central de Documentación de la Defensa), que era el más conocido de los servicios secretos de España, fue rebautizado como CESID (Centro Superior de Información de la Defensa). Su primer director, el general José María Burgón López-Doriga, se ocupó sin embargo de que el nuevo órgano se conformara esencialmente con ex agentes del SECED. De esa manera, la guerra secreta desatada con la complicidad de los extremistas italianos podía continuar, como subrayó la prensa en 1990, cuando se descubrió la existencia de los ejércitos secretos: «Hace una semana, el diario español El País descubrió el último vínculo conocido entre España y la red secreta. Carlo Cicuttini, cercano del Gladio, participó activamente en el atentado de la estación de Atocha, en Madrid, en enero de 1977.» «Después vino el ataque de un comando de extrema derecha contra la oficina de un abogado cercano al partido comunista, [atentado] que dejó 5 muertos. El hecho provocó pánico, (…) porque se temía que fuera el comienzo de una nueva serie de atentados tendientes a obstaculizar el proceso de transición democrática en España.» [23]

El guerrero de la sombra de extrema derecha Cicuttini había huido a España en un avión militar después del atentado dinamitero de Peteano, en 1972. Fue precisamente al investigar ese atentado años después que el juez Felice Casson logró llegar hasta el terrorista de extrema derecha Vincenzo Vinciguerra y el ejército secreto, lo cual llevó al descubrimiento de la red europea Gladio. En España, Cicuttini se había puesto al servicio de la guerra secreta de Franco quien, en pago, lo protegía de la justicia italiana. En 1987, esta última lo condenó a cadena perpetua por su participación en el atentado de Peteano. Sin embargo, como síntoma de la persistente influencia que su aparato militar seguía ejerciendo por debajo de la mesa, la España ya convertida en democracia se negó a entregarlo a las autoridades italianas alegando que, al casarse con la hija de un general español, Cicuttini se había convertido en ciudadano español. No fue hasta abril de 1998, a la edad de 50 años, que el terrorista fue finalmente arrestado en Francia y extraditado a Italia [24].

Como todos los ejércitos secretos de Europa Occidental, la red anticomunista española se mantenía sistemáticamente en estrecho contacto con la OTAN. En 1990, al estallar el escándalo, el general italiano Gerardo Serravalle, quien dirigió el Gladio en su país desde 1971 hasta 1974, escribió un libro sobre la rama italiana del ejército secreto de la OTAN [25]. Serravalle contaba en dicho libro que, en 1973, los responsables de los ejércitos secretos de la alianza atlántica se habían reunido en el CPC, en Bruselas, en el marco de un encuentro extraordinario para discutir la admisión de la España franquista en el seno del Comité. Los servicios secretos militares franceses y la muy influyente CIA defendieron al parecer la admisión de la red española mientras que Italia, representada por Serravalle, se opuso porque se sabía que la red española estaba protegiendo en aquella época a varios terroristas italianos. «Nuestras autoridades políticas se hubieran visto en una situación especialmente delicada ante el Parlamento», escribe el general en su libro, de haberse sabido no sólo que Italia mantenía un ejército secreto sino que, además, colaboraba estrechamente con la red clandestina española que albergaba y protegía a terroristas italianos. Por lo tanto, España no fue admitida oficialmente en el CPC [26].

En una segunda reunión del CPC, esta vez en París, los representantes de los servicios secretos de Franco estuvieron nuevamente presentes. Aseguraron que España merecía integrar el centro de comando del Gladio ya que hacía mucho que había autorizado a Estados Unidos el estacionamiento de sus misiles nucleares en territorio español y la entrada de los navíos de guerra y los submarinos estadounidenses en puertos españoles sin haber recibido nunca nada a cambio de parte de la OTAN. Teniendo en cuenta la barrera natural que constituyen los Pirineos y la distancia que separaba España de las fronteras de la URSS, es probable que el desarrollo de capacidades de resistencia en caso de ocupación no fuese el principal objetivo de los agentes de los servicios secretos españoles presentes en aquella reunión. Es más probable que su objetivo fuera disponer de una red secreta operativa para luchar contra los socialistas y los comunistas españoles. «En cada reunión hay una “hora de la verdad”. Sólo hay que esperarla», explica Serravalle. «Es el momento en que los delegados de los servicios secretos, relajados ante una botella o una taza de café, están más dispuestos a hablar con franqueza. En París, aquel momento llegó durante la pausa del café. Me acerqué a uno de los representantes españoles y empecé por decirle que su gobierno quizás había sobrestimado la envergadura de la amenaza comunista proveniente del este. Yo quería provocarlo. Pareció muy sorprendido y reconoció que España tenía un problema con los comunistas (“los rojos”). Por fin sabíamos la verdad.» [27]

España se convirtió oficialmente en miembro de la OTAN en 1982. Pero el general italiano Serravalle reveló que contactos no oficiales habían tenido lugar mucho antes de esa fecha. Según Serravalle, España «no entró por la puerta sino por la ventana». Por invitación de Estados Unidos, el ejército secreto español había participado, por ejemplo, en un ejercicio stay-behind bajo el mando de las fuerzas estadounidenses realizado en Baviera, en marzo de 1973 [28]. Parece además que el Gladio español también formó parte, bajo el nombre codificado de «Red Quantum», del segundo órgano de mando en el seno de la OTAN, el CC. «Cuando España se integró a la OTAN en 1982, su estructura stay-behind cercana al CESID (Centro Superior de Información de la Defensa), sucesora del SECED, se incorporó al ACC», precisó Pietro Cedoni, autor especializado en Gladio. «Eso provocó conflictos en el seno del Comité. Los italianos del SISMI [los servicios secretos militares de Italia] acusaban esencialmente a los españoles de respaldar indirectamente a los neofascistas italianos a través de su red stay-behind “Red Quantum”.» [29]

No es posible afirmar con certeza que los socialistas españoles del primer ministro Felipe González, quien llegó al poder en 1982, conocían aquel programa de colaboración con la OTAN. El nuevo gobierno democrático se mostraba, en efecto, especialmente desconfiado hacia el CESID, que dirigía el coronel Emilio Alonso Manglano y sobre el que no tenían prácticamente ningún control. En agosto de 1983 se supo que agentes del CESID escuchaban clandestinamente las conversaciones de los ministros socialistas desde los sótanos de la sede del gobierno. A pesar del escándalo que aquello provocó, Manglano logró conservar su puesto. En 1986, cuando España fue aceptada en la Comunidad Europea luego de una notable transición democrática, muchos esperaban que el antiguo aparato de los servicios secretos fuera finalmente derrotado y puesto bajo estricto control del gobierno. Pero aquella esperanza, existente también en muchos otros países de Europa Occidental, fue barrida por el descubrimiento de la red de ejércitos stay-behind conocida como Gladio.

Cuando la prensa comenzaba a interesarse de cerca por los ejércitos secretos, a finales de 1990, el diputado comunista español Carlos Carnero sospechó con toda razón que España había sido una de las principales bases del Gladio y que había acogido a neofascistas de numerosos países, quienes gozaron de la protección del aparato estatal franquista. La sospecha de Carlos Carnero fue confirmada por Amadeo Martínez, un ex coronel que había tenido que dejar el ejército español por las cosas que decía y que declaró a la prensa en 1990 que bajo el régimen de Franco España había sido efectivamente base de una estructura tipo Gladio que había realizado, entre otras operaciones dignas de condena, acciones de espionaje contra opositores políticos [30]. La televisión estatal transmitió entonces un reportaje sobre Gladio que confirmaba que agentes de la red habían venido a España a entrenarse bajo la dictadura de Franco. Un oficial italiano familiarizado con los ejércitos secretos testimoniaba que soldados de la red stay-behind de la OTAN se habían entrenado en España desde 1966 –y quizás antes de ese año– hasta mediados de los años 1970. El ex agente afirmaba que él mismo se había entrenado, al igual que 50 de sus compañeros de armas, en la base militar de Las Palmas, Islas Canarias. Según él, la mayoría de los instructores de Gladio eran estadounidenses [31].

Pero era evidente que no todos estaban tan bien informados. Javier Rupérez, primer embajador de España ante la OTAN, de junio de 1982 a febrero de 1983, afirmó a la prensa que nada sabía de Gladio. Rupérez, entonces miembro del conservador Partido Popular y director de la Comisión de Defensa, declaró: «Nunca supe nada sobre ese tema. Yo no tenía la menor idea de las cosas de las que me estoy enterando ahora al leer los periódicos.» Fernando Morán, ministro socialista de Relaciones Exteriores hasta julio de 1985, dijo ante las cámaras que no sabía nada de Gladio: «Nunca durante mis años en el ministerio ni en cualquier otro momento me llegó la menor información, indicación o rumor sobre la existencia de Gladio ni de nada por el estilo.» [32]

El diputado Antonio Romero, miembro del partido opositor Izquierda Unida (IU) se interesó mucho en el misterioso asunto y se puso en contacto con varios ex agentes implicados. Llegó a la convicción de que aquella red secreta también había operado en España y que había «actuado contra militantes comunistas y anarquistas, específicamente entre los mineros de Asturias y los nacionalistas catalanes y vascos» [33]. El 15 de noviembre, Romero pidió por lo tanto al gobierno español del primer ministro socialista Felipe González y al ministro de Defensa Narcís Serra que explicaran con exactitud qué papel había desempeñado España en el marco de la Operación Gladio y los ejércitos stay-behind de la OTAN. Al día siguiente, Felipe González declaró a la prensa que «ni siquiera había pensado» que España pudiese desempeñar algún papel en la Operación Gladio [34]. Pero Romero no se dio por satisfecho con aquella respuesta y formuló entonces 3 preguntas muy precisas. La primera fue: «En su condición de miembro de la alianza [atlántica], ¿tiene el gobierno español intenciones de pedir a la OTAN explicaciones sobre las actividades y la existencia de una red Gladio?» La segunda pregunta también tenía que ver con la OTAN. Romero quería saber si el ejecutivo español pensaba abrir «un debate y una investigación sobre las actividades de Gladio a nivel de los ministros de Defensa, de los ministros de Relaciones Exteriores y de los primeros ministros de los países miembros de la OTAN». Para terminar, el diputado preguntaba si el gobierno español creía posible una traición de la OTAN en la medida en que «ciertos países han operado a través de Gladio sin que se le informara a España en el momento de su entrada al Tratado [en 1982]» [35].

El Caudillo había previsto la restauración de la monarquía para después de su muerte y había escogido al joven Juan Carlos de Borbón y Borbón-Dos Sicilias como futuro rey de España. Pero el régimen se había hecho anacrónico, por lo que Washington decidió favorecer la integración de España a la naciente Unión Europea y obligó al joven rey a dirigir la transición democrática, con la condición de que mantuviera las bases militares estadounidenses y entrara en la OTAN.

Al día siguiente, los diarios españoles anunciaban en primera plana: «Los servicios secretos españoles mantenían estrechos vínculos con la OTAN. [El ministro de Defensa] Serra ordena una investigación sobre la red Gladio en España.» El tema era explosivo para la frágil democracia española. Citando fuentes anónimas, la prensa reveló que «activistas [de Gladio] habían sido reclutados en las filas del ejército y de la extrema derecha». Serra dio muestras de gran incomodidad y en su primera respuesta a los periodistas se apresuró a precisar que «cuando llegamos al poder en 1982 no encontramos nada por el estilo» y agregó que fue así «probablemente porque nos incorporamos a la OTAN muy tarde, cuando disminuía la intensidad de la guerra fría». Serra aseguró además a la prensa que, en respuesta a las preguntas del diputado Romero, él mismo había ordenado la apertura de una investigación de su propio ministerio para sacar a la luz las posibles conexiones entre España y Gladio. Pero fuentes cercanas al gobierno revelaron a los periodistas que la investigación interna estaba más destinada a enmascarar los hechos que a revelarlos ya que el objetivo anunciado era «confirmar que esa organización específica no había operado en España» [36]. Serra, que quería sobre todo enterrar el asunto, había puesto la investigación en manos del CESID, detalle revelador ya que el sospechoso investigaba así su propio crimen.

Así que nadie se sorprendió cuando, el 23 de noviembre de 1990, respondiendo a la solicitud de Romero, Narcís Serra anunció al parlamento español que, según los resultados de la investigación que había realizado el CESID, España nunca había formado parte de la red secreta Gladio «ni antes ni después de la llegada de los socialistas al poder». Prudentemente, el ministro agregó: «Se ha hablado de contactos durante los años 1970, pero resultará muy difícil para los servicios actuales determinar la naturaleza exacta de esos contactos.» Serra, quien adoptaba un discurso cada vez más ambiguo, llamó a los diputados a confiar en su propio «buen sentido» más que en los documentos, los testimonios, los hechos y las cifras disponibles: «Dado que en aquella época España no era miembro de la OTAN, el buen sentido nos sugiere que no puede tratarse de vínculos muy estrechos.» Aquello no fue del agrado de la prensa española, la que replicó que el ministro de Defensa estaba haciendo propaganda o simplemente no conocía ni controlaba su propio ministerio [37].

Romero no juzgó satisfactorias las respuestas de Serra e insistió en que se interrogara al director del CESID de aquella época. «Si el CESID no sabe nada de todo esto, hay que expulsar al general Manglano», concluyó Romero ante los periodistas. En efecto, Manglano no sólo era el jefe del CESID sino también el delegado español ante la OTAN en materia de seguridad. El escándalo alcanzó su punto más álgido cuando, a pesar de los pedidos del parlamento, Manglano simplemente se negó a responder. Furioso, Romero dedujo que era evidente que, en España, «las más altas autoridades militares están implicadas en el caso Gladio» [38].

Leopoldo Calvo-Sotelo (1926-2008), presidente [primer ministro] del gobierno español de 1981 a 1982.

Después de comprobar el fracaso del gobierno de la época en revelar la verdad, la prensa española se volvió hacia el más alto dignatario ya retirado de la joven democracia y le preguntó si sabía algo más sobre aquel misterioso asunto. Como primer ministro desde febrero de 1981 hasta diciembre de 1982, Calvo-Sotelo había nombrado a Manglano a la cabeza del CESID y respondió que Gladio no existía en España: «No tuve conocimiento de que haya existido aquí nada de ese género y puedo asegurarles que yo lo hubiera sabido de ser el caso.» Cuando los periodistas insistieron, recordando que los ejércitos stay-behind habían existido en el mayor secreto en toda Europa Occidental, Calvo-Sotelo se molestó, calificó la red Gladio de «ridícula y criminal» y declaró: «Si me hubiesen informado de una cosa tan descabellada, yo habría reaccionado inmediatamente.» [39]

El ex primer ministro confirmó que cuando España dio sus primeros pasos hacia la democracia, después de la muerte de Franco, hubo temor por la reacción del Partido Comunista Español. Pero «los pobres resultados que obtuvo el PCE en los primeras elecciones y los resultados aún más ridículos que obtuvo en los siguientes escrutinios disiparon nuestros temores». Calvo-Sotelo había sido uno de los principales artífices de la adhesión de España a la OTAN, pero dijo a la prensa que en el momento de unirse a la alianza atlántica, no se había informado por escrito a España de la existencia de una red Gladio clandestina. «No hubo ninguna correspondencia escrita sobre ese tema», dijo Calvo-Sotelo, antes de agregar de forma bastante sibilina: «Y por lo tanto no había tampoco por qué hablar de ello, si hubiese sido el tipo de tema del que se pudiera hablar.» Explicó Calvo-Sotelo que, antes de la firma del Tratado por parte de España en mayo de 1982, él sólo había asistido a algunos encuentros con los representantes de la OTAN y recordó que el PSOE había llegado al poder a finales de aquel mismo año y que él había tenido que dejarle el puesto de primer ministro a Felipe González. Finalmente, las autoridades no ordenaron ni investigación parlamentaria ni presentación de informe público sobre la cuestión del Gladio.

(Continuará…)

Daniele Ganser




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Este artículo es el capítulo 8 del libro Armées secrètes de l’OTAN.
© Version française : éditions Demi-lune (2007).



[1] En su prefacio del libro de Ian Mac Dougall, Voices from the Spanish Civil War. Personal Recollections of Scottish Volunteers in Republican Spain, 1936–1939 (Polygon, Edimburgo, 1986).


[2] Paul Vallely, «Romancing the past: Sixty years ago, thousands of men and women went to fight in the Spanish Civil War. Are there any ideals for which we would take up arms today?», publicado en el diario británico The Independent el 22 de julio de 1996.


[3] Brian Catchcart, «They kept the red flag flying: It is 60 years since General Franco launched his assault on the Spanish Republic and thousands of young Britons joined the International Brigades to defend it. What drove them to leave homes, jobs and families, risking their lives? And what did they find when they returned?», publicado en el semario británico The Independent on Sunday el 21 de julio de 1996.


[4] Diario estadounidense The New York Times, edición del 16 de octubre de 1936.


[5] James Hopkins, Into the Heart of Fire. The British in the Spanish Civil War (Stanford University Press, Stanford, 1998), p.294.


[6] Ejemplo encontrado en el diario británico The New Statesman, edición del 26 de abril de 1958.


[7] «Calvo-Sotelo asegura que España no fue informada, cuando entró en la OTAN, de la existencia de Gladio. Morán sostiene que no oyó hablar de la red clandestina mientras fue ministro de Exteriores», publicado en el diario español El País el 21 de noviembre de 1990.


[8] Roger Faligot y Remi Kaufer, Les Maîtres Espions. Histoire mondiale du renseignement. De la Guerre Froide à nos jours (Robert Laffont, París, 1994), p.282.


[9] Faligot y Kaufer, Espions, p.284.


[10] Ver la interesante biografía de Franco por Paul Preston, The Folly of Appeasement: Franco: A Biography (HarperCollins, Londres, 1993).


[11] Faligot y Kaufer, Espions, p.281–285.


[12] «Calvo-Sotelo asegura que España no fue informada, cuando entró en la OTAN, de la existencia de Gladio. Morán sostiene que no oyó hablar de la red clandestina mientras fue ministro de Exteriores», publicado en el diario español El País el 21 de noviembre de 1990.


[13] Faligot y Kaufer, Espions, p.55.


[14] Angel Luis de la Calle, «Gladio: Ligacoes obscuras em Espanha», publicado en el diario portugués Expresso el 8 de diciembre de 1990.


[15] Josef Manola, «Spaniens Geheimdienste vor der Durchleuchtung. Naehe zu Rechtsradikalen», publicado en el diario alemán Der Standard el 17 de noviembre de 1990.


[16] El juez Cornu, a cargo del expediente Gladio, simplemente afirmó que Moyen no era una fuente fidedigna.


[17] «Calvo-Sotelo asegura que España no fue informada, cuando entró en la OTAN, de la existencia de Gladio. Morán sostiene que no oyó hablar de la red clandestina mientras fue ministro de Exteriores», diario español El País del 21 de noviembre de 1990.


[18] Faligot y Kaufer, Espions, p.285.


[19] Pietro Cedomi, «Services Secrets, Guerre Froide et ‘stay-behind’ Part III. Répertoire des réseaux S/B», publicación belga Fire! Le Magazine de l’Homme d’Action, noviembre/diciembre de 1991, p.83.


[20] Stuart Christie, Martin Lee y Kevin Coogan, «Protected by the West’s Secret Services, Hired by South American’s Drug Barons, the Man they called ‘Shorty’ Terrorised Two Continents.», publicado en el semanario británico News on Sunday Extra el 31 de mayo de 1987. Ver la excelente biografía de Stafano Delle Chiaie por Stuart Christie, Stefano Delle Chiaie (Anarchy Publications, Londres, 1984).


[21] Miguel González, «Un informe oficial italiano implica en el crimen de Atocha al ‘ultra’ Cicuttini, relacionado con Gladio. El fascista fue condenado en el proceso que ha sacado a la luz la estructura secreta de la OTAN», publicado en el diario español El País el 2 de diciembre de 1990.


[22] Senato della Repubblica. Commissione parlamentare d’inchiesta sul terrorismo in Italia e sulle cause della mancata individuazione dei responsabiliy delle stragi : Il terrorismo, le stragi ed il contesto storico politico. Redatta dal presidente della Commissione, Senatore Giovanni Pellegrino. Roma, 1995, p.203.


[23] Angel Luis de la Calle, «Gladio: ligacoes obscuras em Espanha», publicado en el diario portugués Expresso el 8 de diciembre de 1990. Y Miguel Gonzalez, «Un informe oficial italiano implica en el crimen de Atocha al ‘ultra’ Cicuttini, relacionado con Gladio. El fascista fue condenado en el proceso que ha sacado a la luz la estructura secreta de la OTAN», publicado en el diario español El País el 2 de diciembre de 1990.


[24] Agencia de prensa internacional Agence France Presse, 17 de abril de 1998.


[25] Gerardo Serravalle, Gladio (Edizione Associate, Roma, 1991). Otro general italiano que dirigió el ejército Gladio de 1974 a 1986, Paolo Inzirelli, escribió también un libro de homenaje al ejército secreto, Paolo Inzerilli, Gladio. La Verità negata (Edizioni Analisi, Bolonia, 1995).


[26] Serravalle, Gladio, p.81.


[27] Ibid, p.82.


[28] Ibid, p.82.


[29] Pietro Cedomi, «Services Secrets, Guerre Froide et ‘stay-behind’ 3e Partie. Répertoire des réseaux S/B» en la publicación belga Fire! Le Magazine de l’Homme d’Action, noviembre/diciembre de 1991, p.83.


[30] Josef Manola, «Spaniens Geheimdienste vor der Durchleuchtung. Naehe zu Rechtsradikalen», publicado en el diario alemán Der Standard el 17 de noviembre de 1990.


[31] «Spain says it never joined Gladio. TV says agents trained there». Reuters, agencia de prensa internacional, 23 de noviembre de 1990. Ver también de Leo Müller, Gladio. Das Erbe des Kalten Krieges. Der NATO Geheimbund und sein deutscher Vorläufer (Rowohlt, Hamburgo, 1991), p.53.


[32] «Calvo-Sotelo asegura que España no fue informada, cuando entró en la OTAN, de la existencia de Gladio. Morán sostiene que no oyó hablar de la red clandestina mientras fue ministro de Exteriores», diario español El País del 21 de noviembre de 1990.


[33] Ibid.


[34] «Germany to dissolve Gladio resistance network». Reuters. Agencia de prensa internacional, 16 de noviembre de 1990.


[35] «IU recabará en Bruselas información sobre la red Gladio en España», en el diario español El País del 20 de noviembre de 1990.


[36] «El servicio español de inteligencia mantiene estrechas relaciones con la OTAN. Serra ordena indagar sobre la red Gladio en España», en el diario español El País del 16 de noviembre de 1990.


[37] «Spain says it never joined Gladio. TV says agents trained there». Reuters, agencia de prensa internacional, 23 de noviembre de 1990.


[38] «IU recabará en Bruselas información sobre la red Gladio en España », diario español El País, edición del 20 de noviembre de 1990.


[39] «Calvo-Sotelo asegura que España no fue informada, cuando entró en la OTAN, de la existencia de Gladio. Morán sostiene que no oyó hablar de la red clandestina mientras fue ministro de Exteriores», diario español El Pais del 21 de noviembre de 1990.

Saturday, 2 October 2021

ONU pide perseguir penalmente a autores de desapariciones en el franquismo

El Comité de Desapariciones forzosas pide a España indemnizar a las víctimas y crear un banco de ADN para éstas y otro para bebés robados

El Comité sobre Desapariciones Forzosas de la ONU ha emitido un informe en el que arremete contra la Ley de Amnistía de 1977, que considera un «obstáculo» para investigar las desapariciones forzadas de la Guerra Civil y la Dictadura franquista y pide que se castigue a los autores de los delitos «conforme a la gravedad de sus actos».


Además reclama que se habiliten «indemnizaciones» en el Proyecto de Ley de Memoria Democrática para las víctimas de desapariciones forzosas y también pide la creación de un Banco Nacional de ADN de Víctimas de la Guerra y la Dictadura, así como un Banco de ADN para investigar los bebés robados.

En el último informe emitido por este comité el pasado 27 de septiembre, se reconocen las medidas adoptadas por España tras sus anteriores observaciones finales, incluyendo la adopción del Estatuto de la víctima del delito y la creación de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática en el ámbito de la Vicepresidencia Primera y Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática.



Sin embargo, este Comité de la ONU considera que el marco normativo en vigor, así como su aplicación, «aún no se ajustan a la Convención» de Naciones Unidas. Por ello, el Comité «alienta» a España a tener encuenta sus recomendaciones, reforzar el marco normativo existente y a garantizar que el mismo, así como todos los actos dimanantes de las autoridades del Estado, incluyendo los procesos legislativos en curso, en particular el Proyecto de Ley de Memoria Democrática y laProposición de Ley sobre Bebés Robados, se conformen a los derechos y obligaciones contenidos en la Convención.


En este sentido, reclama a España que «adopte las medidas necesarias con miras a superar los obstáculos jurídicos de orden interno que puedan impedir las investigaciones, incluyendo la Ley de Amnistía de 1977» y además, pide que los autores «sean juzgados y sancionados de conformidad con la gravedad de sus actos».

Además, manifiestan su preocupación por las «informaciones que indican que ciertos aspectos del Proyecto de Ley de Memoria Histórica, en su redacción actual, no permitirían que se dé pleno cumplimiento a los derechos y obligaciones previstos en la Convención», tales como «la exclusión de la indemnización como forma de reparación y la ausencia de medidas para eliminar los obstáculos legales que impiden la investigación penal de las desapariciones forzadas iniciadas en el pasado como la Ley de Amnistía de 1977».

PIDEN REPARACIÓN INTEGRAL DE LAS VÍCTIMAS

En este sentido, advierten que el ordenamiento jurídico español «aún no prevé un sistema de reparación integral» de las víctimas de desaparición forzada independientemente de la fecha deinicio de la misma.

Por ello, el Comité «recomienda que el Estado parte adopte las medidas que sean necesarias para garantizar que su ordenamiento jurídico prevea un sistema de reparación integral que incluya todas las medidas de reparación previstas en el artículo 24, párrafo 5, de la Convención».

Además, invitan al Gobierno a que revise el artículo 167, párrafo 2, del Código Penal para incorporar el término «desaparición forzada» a la descripción de la conducta tipificada, así como especificar las penas aplicables, garantizando que sean proporcionales a su «extrema gravedad».

COMISIÓN DE LA VERDAD Y EXCLUIR A LA JURISDICCIÓN MILITAR


A ello, añade la petición de crear un mecanismo encargado de «determinar la verdad» sobre las violaciones a los derechos humanos ocurridas en el pasado.


En cuanto a la competencia de la jurisdicción militar sobre algunas de las desapariciones forzadas, el Comité «recomienda» a España «excluir expresamente» de la jurisdicción militar la investigación y el enjuiciamiento de las desapariciones forzadas «en todos los casos».

Además, alienta nuevamente al Estado parte a contemplar en elordenamiento jurídico «el derecho a la verdad» de todas las víctimas de desaparición forzada, independientemente de la fecha de inicio de la desaparición forzada.

El citado Comité considera necesario también que el Gobierno vele por que los plazos de prescripción se cuenten efectivamente a partir del momento en que cesa la desaparición forzada, esto es hasta que se esclarezca su suerte o paradero.

Y recordando sus anteriores recomendaciones, también exhorta alEstado parte a garantizar que todas las desapariciones forzadas sean investigadas de manera exhaustiva e imparcial; asegurar que los autores sean juzgados y sancionados; velar por que las instituciones que participen en la investigación de las desapariciones cuenten con recursos económicos, técnicos y de personal cualificado adecuados; que las autoridades coordinen las búsquedas de forma sistemática y que toda víctima de desaparición forzada pueda ejercer sus derechos a la justicia, la verdad y la reparación integral.

La Comisión también aborda el auxilio judicial internacional pidiendo a España que garantice este auxilio cuando reciba solicitudes de otros estados, como por ejemplo Argentina.

BANCO NACIONAL DE ADN DE VÍCTIMAS DE LA GUERRA Y DICTADURA


El citado Comité de la ONU también ha alentado a España para que diseñe e implemente estrategias integrales de búsqueda de personas desaparecidas y que «a la mayor brevedad posible» las busque, localice y libere y en caso de fallecimiento, las identifique y restituya sus restos «en condiciones dignas» teniendo en cuenta «sus costumbres».

Y en esta línea, pide acelerar la creación de un Banco Nacional de ADN de Víctimas de la Guerra y la Dictadura, garantizando que el mismo esté coordinado y que su contenido pueda ser cotejado con el de otras bases de datos genéticos existentes o que puedan crearse en el futuro como el Banco Único de ADN previsto en la Proposición de Ley de Bebés Robados.

El Comité de la ONU también insta al Estado a intensificar sus esfuerzos para «buscar e identificar» a los niños y niñas que podrían haber sido víctimas de desaparición forzada y/o apropiación; garantizar su derecho a la identidad; e investigar a los presuntos responsables.

PIDE PRONTA ADOPCIÓN DE UNA LEY SOBRE BEBÉS ROBADOS


Además, recomienda también la «pronta» adopción de la Proposición de Ley sobre Bebés Robados en el Estado español (122/39), garantizando su plena compatibilidad con la Convención y crear a la mayor brevedad un Banco Nacional de ADN que centralice todas las muestras genéticas de las víctimas de los casos denunciados por vía administrativa o judicial, en el que se puedan aportar muestras de forma gratuita, voluntaria y sin necesidad de contar con una orden judicial.

Además, consideran necesario a pesar del tiempo transcurrido, que las autoridades inicien de oficio y sin dilaciones la búsqueda e investigación exhaustiva de todos los presuntos casos de desaparición forzada o de apropiación de niños o niñas y permitan la participación activa de los allegados que así lo requiriesen.

Al respecto, pide a España que vele por que el plazo de prescripción se cuente a partir del momento en que se restituye la identidad de las víctimas; que los autores sean llevados ante la justicia y sancionados de conformidad con la gravedad de sus actos; garantizar que todas las víctimas reciban reparación integral; asegurar la adecuada conservación de, y acceso a, todos los archivos y otra documentación de carácter público y privado que pudieran resultar relevantes para la investigación y búsqueda de niños y niñas que pudiesen haber sido víctimas de desaparición forzada.